Manual de Montaña”HISTORIA DEL MONTAÑISMO EN ESPAÑA”

11. – HISTORIA DEL MONTAÑISMO EN ESPAÑA

11.1.- Los comienzos

11.2.- El despertar y su desarrollo

11.3.- Españoles en el mundo

11.1.- Los comienzos

En los albores de nuestra historia, y al ser España un país con un relieve muy montañoso, se puede decir que muchas de nuestras montañas fueron ascendidas en aquellos tiempos, ya que la mayoría de ellas ofrecen poca dificultad, y eran buenos baluartes para observar al enemigo.

Ya Aníbal, cruzó los Pirineos, con sus elefantes camino de Italia, pero el primer español que subió a una montaña por ver lo que había en ella, y sin propósito material alguno, fue el rey de Cataluña y Aragón, Pedro III el Grande, el cuál según nos narra una crónica de Salimbene, en 1285, después de haber vencido en los Pirineos Orientales a los franceses, que querían usurparle el trono, se propuso subir al Canigó, montaña que se consideraba por aquel entonces la más alta del mundo, y acompañado de dos caballeros de su corte, se puso en marcha “para ver lo que había en la cumbre”. A media ascensión los dos caballeros abandonan al rey Pedro, que continúa solo. Lo que el Rey  cuenta a su regreso son fantasías de la época, que no le dejan muy bien parado como montañero. Según él, en la cumbre del Canigó, había un lago al que tiró piedras y entonces apareció un dragón de fétido aliento, cuyas grandes alas oscurecieron el cielo.

Hoy en día se pondría en duda ésta “primera” del rey Pedro, pero es innegable que su valor le hace acreedor a ser considerado como el primer pireneista y montañero español.

Durante toda la época medieval, a causa de las leyendas, y de los horrores y miedos inspirados por ellas, las cumbres y montañas se ocultan a la mirada de los hombres, habiendo esporádicas escapadas que no obtienen el fruto apetecido.

En el año 1520, encontramos que D. Diego de Ordaz, capitán de Hernán Cortés, sube al volcán mejicano Popocatepetl, de 5.452 m. de altura, y dos años más tarde, es nuevamente escalado por el capitán D. Francisco Montano, si bien, en las dos ocasiones fue para obtener azufre y otros elementos con los que fabricar municiones para el ejército español en Méjico.

En 1582, el inglés Scory, sube al Teide, 3.717 m., punto más alto de España situado en la isla de Tenerife, en las Islas Canarias. Esta isla debe su nombre a la montaña, pues en la lengua autóctona de las islas, el “guanche”, “Tener-ife” significa “Montaña nevada”. En el Siglo XVII, los hombres de ciencia dan a conocer al gran público, algo que en  tiempo de los romanos era ya muy conocido, pero que había sido olvidado, las aguas termales. La propiedad de curación de las enfermedades por estas aguas, es lo que atrae a los balnearios a lo mejor de la aristocracia, y con ellos llegan botánicos,  físicos, geólogos, escritores, etc. Es el principio del montañismo, pues estos hombres comienzan a sentir la afición de la ascensión por sí misma, uniéndose el interés científico que llevan cada uno dentro de ellos.

A todo esto, la gran corriente romántica que invade a Europa, hace que muchos escritores vean en la montaña los valores más elevados del hombre. Así tenemos que poco a poco, se van introduciendo por los valles, llegando a las cimas que los circundan, casi siempre guiados por un pastor o lugareño que conoce la zona, de ahí que al principio estos “guías” fueran tan importantes, en la conquista de las montañas.

La total carencia de mapas, entorpecía las acciones guerreras entre Francia y España, de ahí que fuesen cartógrafos, los primeros pireneistas. Así, tenemos los primeros informes Devis (1687-1688) del ingeniero Thierry, sobre el puerto de Benasque. Luego, en 1716, bajo el reinado de Luis XIV, Francia envía a la cordillera a dos brigadas de oficiales ingenieros, que bajo el mando de La Blottiere y Roussel efectúan el primer mapa conocido del macizo de La Maladeta, aunque hay que resaltar que este mapa se perdió para la ciencia, al ser “un documento militar secreto”.

En 1754, es ascendido el Veleta, en Sierra Nevada por Antonio Ponz. Esta es la primera ascensión de que se tiene noticia fidedigna, pues en este macizo, aún con se r el más alto de la Península Ibérica, las montañas son bastante suaves y se cree que fueron ascendidas desde muy antiguo.

En 1760, aparece en Madrid,  el primer mapa donde consta la Sierra de Gredos, que fue realizado por D. Tomás López.

En 1785, se empieza a trazar un mapa franco-español de los Pirineos para poder fijar sin error el límite de las dos naciones. Este trabajo estaba dirigido por dos equipos de ingenieros militares. El capitán Vicente de Heredia, por parte española, y por la parte francesa, un oficial de origen alemán, Reinhard Junker. Empezaron en Fuenterrabía y los dos se entendieron muy bien durante el tiempo que trabajaron juntos. Hay que decir, que el capitán Vicente de Heredia es el único español vinculado al pireneismo en  esta época.

En 1786, otro cartógrafo, Henry Reboul, inicia sus trabajos de triangulación y sube al pico de Annie. Al año siguiente junto con su compañero Vidal, sube al Touron de Neouvielle, que es primer tres mil del Pirineo cuya conquista sabemos con certeza.

En 1787, se produce un hecho insólito en el Midi d’Ossau, pues se encuentra coronado por un enorme mojón de piedras que se divisa a una gran distancia. Sólo se ha llegado a saber que fue un pastor del valle de Aspe, quién lo hizo, y que fue por encargo del geodesta Reboul.

Este mismo año, llega al Pirineo, un joven científico llamado Louis Ramond de Carbonnieres, secretario del cardenal de Rohan, y se establece en Bareges. Este nombre por sí solo, da comienzo a la historia del pireneismo, la cuál puede decirse que con los descubrimientos de Ramond de Carbonnieres sienta la base de sus primeras conquistas, pues en dos años, recorre los macizos de

Monte Perdido, La Maladeta, el valle de Estos y sube al Midi de Bigorre varias veces.

Entretanto, el geodesta Reboul descubre el punto más alto de los “Monts Marborés”, al cuál llama “Mont Perdu” y que según él, es el más alto de los Pirineos.

En 1790, Junker y Heredia, continuando con sus trabajos, llegan a Sallent de Gállego, y suben al Argualas, siendo el tercer tres mil que se conquista, pues ya en 1789, se había ascendido el Quairat, por Reboul y Vidal.

En 1792, el capitán Heredia sube al Taillón y establece un observatorio en su cumbre, estableciendo un punto geodésico en algún lugar de las Tres Sorores. Al mismo tiempo Junker, envía a unos pastores a subir a la cumbre del Vignemale, siendo la primera ascensión de esta montaña.

En 1796, sube al Midi d’Ossau, Guillaume Delfau, y aunque ya había sido ascendida esta montaña, es el primero que hace un relato de su ascensión a ella.

En 1802, y tras varios intentos de subir al “Mont Perdu”, L. Ramond de Carbonnieres llega a la cumbre, tras pisarle la primera ascensión sus propios guías, Rondo y Laurent, que junto a un pastor aragonés desconocido, que se unió a ellos para guiarles a la cumbre, lo cuál hace pensar que éste conocía el camino, fueron los primeros que se tiene constancia, en subir a la que creían la más alta cota del Pirineo.

En 1817, un joven francés, Frederic Parrot, parte del Mediterráneo y recorre todo el Pirineo, hasta el Atlántico, su propósito es hallar el desnivel que hay entre los dos mares, lo cuál hace bastante exactamente, situándolo en 4,10 m. En este recorrido, hace la primera ascensión del Perdiguero y de la Maladeta oriental, aparte de otras grandes cumbres, siempre en compañía de Pierre Barrau, el gran guía de Luchón, que marcó toda una época.

En este año, el geodesta Reboul, indica la supremacía de La Maladeta sobre el Monte

Perdido, y bautiza a la máxima altura del Pirineo, con el nombre de Aneto, ya que es el nombre del pueblo más próximo.

En 1825, los cartógrafos franceses Peytier y Hossard, llegan a la cumbre del Balaitus. Es la primera ascensión.

En 1834, Gregorio Aznar, de Oropesa, es la primera persona que se adentra por puro afán montañero, en la Sierra de Gredos, por la vertiente sur, dándola a conocer en un folleto titulado “Geología y viaje a la Sierra de Gredos por su polo austral”.

En 1842, aparece en Luchón, Platón de Tchihatcheff, antiguo oficial ruso, que viene al Pirineo a hacer una cura de reposo. En realidad se dedica a la caza, y sube al Monte Perdido y al Vignemale, de donde se trae a su guía Pierre Sanio. En Luchón contrata a los cazadores de sarrios: Bernard Arrazau, alias Ursule, y a Pierre Redonnet, alias Nate; también quiere contratar a un guía de oficio, Jean Sort, conocido como Argarot, el cuál le dice que ya esta contratado para el mismo intento, subir al Aneto, por el conde Albert de Franqueville, entusiasta botánico. Pues bien, deciden los dos unirse en el  intento, y parten de Luchón todos juntos. Llegando el 20 de julio, a la cumbre del Aneto, por Coronas, y asegurando su supremacía sobre las demás cumbres de la cordillera.

Cinco días más tarde, después de haber reconocido en su primera ascensión, el glaciar norte, suben por la hoy vía normal, los cazadores Bernard Arrazau y Pierre Redonnet; el guía Argarot; el profesor Laurent y Platón de Tchihatcheff, realizando mediciones y cálculos en la cumbre por espacio de una hora, y arrojando la altura del Aneto 3.370 m., o sea, 34 m. menos de lo que mide verdaderamente.

En 1852, en los Picos de Europa, un español, Casiano del Prado, acompañado de los franceses Verneuil y Lauriere, sube a la Torre Salinas, dando comienzo con ello a la conquista de estas hermosas y salvajes montañas.

En 1855, encontramos a los primeros pireneistas españoles, son los hermanos Juan Manuel y Francisco Manuel Harreta, que acompañados del guía Michot, de Luchón, suben al Aneto, efectuando la primera ascensión española de esta montaña, así mis mo, uno de los dos hermanos realiza la primera ascensión española del Mont Blanc, en los Alpes, el 28 de agosto de 1864.

En 1856, Casiano del Prado vuelve a los Picos de Europa, y sube al Llambrión, descubriendo el Torre Cerredo y el Naranjo de Bulnes. En 1858, se edita la obra de Guillermo Schulz, “Descripción geológica de la provincia de Oviedo”,   siendo el primero que le da el nombre de Naranjo de Bulnes, a un dibujo que representa a esta montaña.

En 1861, en el registro del Aneto, vemos un nuevo nombre español, el marqués de Castro Serna.

En 1862, un inglés, Charles Packe, publica su “Guide to the Pyrinees”, con un mapa a escala 1:80.000 de La Maladeta, con bastante exactitud.

En 1864, se publica el libro “Descripción física y geológica de la provincia de Madrid”, por Casiano del Prado, dando a conocer en esta época a la gente, la Sierra de Guadarrama y sobre todo La Pedriza del Manzanares, subiendo al Yelmo en esta última. El 7 de abril de 1876, nacen las secciones pirenaicas del C.A.F. en Gavarnie y Luchón. Es la época de los Clubs Alpinos, ya pasó la  época científica y romántica de subir a las montañas. Este mismo año, se funda en Barcelona, la Asociación Catalanista de Asociaciones Científicas. Es la primera sociedad cultural-excursionista de España, ya que se funda teniendo un carácter excursionista propiamente dicho.

En 1878, se produce una escisión en el seno de la Asociación Catalanista de Asociaciones Científicas, y se funda la Asociación de Excursiones Catalana, derivando más aún hacia el excursionismo.

En 1879, aparecen dos nombres que se harán famosos, son dos amigos, Henry Brulle (en la foto) y Jean Bacillac, que este año suben al Vignemale por el corredor del Clot de la Hount, marcando un hito de dificultad para la época.

En 1880, Ramón Arabia realiza la primera ascensión española del Monte Perdido. Y en este mismo año, un cazador inglés llamado Buxton, encarga al herrero de Torla, Bartolomé Lafuente, la colocación de las clavijas de Cotatuero, para un mejor paso en esa zona escarpada de terreno, si bien este inglés nunca las usó.

En 1885, mosén Jacinto Verdaguer escribe su gran poema

“Canigó”. En 1886, se funda en Madrid, la Sociedad de Amigos para el estudio del Guadarrama.

Siendo la primera Sociedad que recoge en su seno las inquietudes de conocer la montaña y a través de ello la práctica del montañismo.

En 1890, los franceses Paul Labrouche y el Conde de Saint Saud, suben por primera vez a Peña Vieja y a Tabla de Lechugales, en los Picos de Europa.

En 1891, se agrupan las dos Asociaciones catalanas anteriormente citadas, dando lugar  al Centro Excursionista de Cataluña.

En 1892, nuevamente Paul Labrouche y el Conde de Saint Saud, van a los Picos de Europa, subiendo al Tiro Llago, Torre Cerredo y Peña Santa de Enol.

En 1893, el español Luis María Vidal, efectúa la primera ascensión por la muralla sur de la Pica de Estats, aunque es a partir de 1900, cuando por el lado español se desarrolla verdaderamente el pireneismo.

En 1895, aparece en Madrid, el libro titulado “Peñalara”, de Constancio Bernaldo de Quirós, y en Granada, aparece el titulado “La Suiza Andaluza” (Sierra Nevada), por Diego Marín.

En agosto de 1898, se realiza la primera expedición de Manuel González de Amezúa a la Sierra de Gredos, por su vertiente norte. Llegando hasta la propia Laguna Grande de Gredos.

En junio de 1899, realiza Manuel González de Amezúa, su segunda expedición a Gredos, y en septiembre, en el curso de la tercera, efectúa la subida del Almanzor, a cuya cumbre ya había subido antes Antolín Blázquez, cazador de la región y luego guarda del Coto Real de Gredos.

11.2.- El despertar y su desarrollo

A partir de 1900, es cuando se puede decir que comienza realmente el montañismo en España, pues se inician las ascensiones a las cumbres más importantes, adentrándose en los grandes macizos e incorporando las técnicas  que venían de los países alpinos.

Así tenemos, en 1902, a Ramiro Busquets que con el guía José Sayó hacen las primeras ascensiones españolas de la Maladeta Oriental y el Tempestades. También en este año, el catalán César Augusto Torras edita el primero de los nueve volúmenes de su guía del Pirineo Catalán, la cuál termina en 1924.

En 1903, Manuel González de Amezúa, efectúa la primera invernal del Almanzor, en la Sierra de Gredos. En este año, se funda en Madrid, el Twenty Club, que más tarde, en 1908, se convertiría en el actual Club Alpino Español. Así mismo, en Valladolid, se funda la Sociedad Castellana de Excursiones.

En 1904, acontece en España un hecho que se adelanta a su tiempo, y que marca el inicio de la escalada de dificultad en nuestro país. Nos referimos a la conquista del Naranjo de Bulnes, por D. Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa de Asturias, y Gregorio Pérez, “El Cainejo”, los cuales subieron por la cara norte y bajaron destrepando por el mismo lugar.

En 1906, nuevamente el Naranjo de Bulnes es el escenario de otra gran hazaña. El Dr. Gustav Schulze, sube en solitario por la cara norte y baja por la sur, utilizando para ello por primera vez en España, la técnica del rapel.

En estos años, hacen su aparición varios montañeros catalanes que marcaron toda una época, hasta 1920, en el Pirineo. Nos referimos a Juli Soler i Santaló, A. Arenas, Emilio Juncadella, Enrique Ribas, el guía José Sayó, etc., y sobre todo al primero que no utiliza guías en sus ascensiones, Jaume Oliveras, que en este año abre una nueva ruta de ascensión al Aneto, en compañía de A.

Arenas, por la arista NO.

En 1908, Emilio Juncadella, acompañado del guía francés J. Haurillon, se apunta dos primeras absolutas: el pico Salenques y el de Soubiron. También se realiza la primera ascensión española del Vignemale, por Alberto Oettli.

En 1910, Enrique Ribas, efectúa la primera absoluta al Pedraforca Occidental, que será la piedra de toque de las sucesivas generaciones catalanas de pireneistas. Durante esta época, hay que situar al Doctor Hugo Obermaier, el cuál fue descubriendo e investigando, los glaciarismos cuaternarios de las principales sierras y cordilleras españolas, dejando interesantes estudios para posteriores investigaciones. Este año, aparecen dos libros en Madrid, el titulado “Manual de Alpinismo”, por José Fernández Zabala, y el titulado “Sierra de Guadarrama”, por Alberto Segovia.

En 1911, Jaume Oliveras, efectúa en solitario, en el Petit Encantat, la cuarta ascensión a la cumbre, primera española y primera absoluta por la cara NE.

En 1913, se funda en Madrid, la Sociedad de montaña Peñalara – Los Doce Amigos, que luego con el tiempo seria la actual R.S.E.A.Peñalara. Y al igual que en Cataluña, hay que destacar en esta época, en Madrid, a varios montañeros que fueron los impulsores del montañismo en la zona centro. Así, tenemos a Constancio Bernaldo de Quirós, Manuel González de Amezúa, Antonio Prast, Antonio Victory, los Hermanos Kindelán,

José Fernández Zabala, Alberto Oettli, etc.

En 1914, se puede decir que comienza la gran etapa del pireneismo español, pues aparece en escena, Luis Estasen, (en la foto) que se adelanta así en los cuatro años de la guerra europea, a su paralelo en el norte, Jean Arlaud. Los dos serán las grandes figuras del pireneismo de su época, entre las dos grandes guerras mundiales, y serán los que confirmen el montañismo sin guía, realizando ascensiones que llevaron la dificultad como meta.

En 1916, Víctor Martínez, realiza la tercera ascensión del Naranjo de Bulnes, en solitario. Mientras, en la Sierra de Gredos, en los Galayos, Antonio Victory, Quesada, Schmid, Codez y los hermanos Comín, escalan “el Galayo de la Puerta Falsa”, hoy llamado el Gran Galayo.

En 1919, se efectúa la primera invernal al Pedraforca, por Estasen, Guilera, Puntas y Badia.

En 1920, los castellanos Antonio Victory y Pablo Bargueño, hacen la primera ascensión española del Balaitus; acudiendo más tarde, en representación de Peñalara, al Congreso de los Pirineos, celebrado en Pau, por los franceses. En 1921, Luis Estasen y Carlos Feliú, realizan la primera ascensión española del Cilindro de Marboré.

En 1922, L. Estasen, C. Feliú, J.M. Soler Coll y E. Ribas, efectúan la primera ascensión española con esquís al Aneto, en invierno. El 1 de julio de este año, se funda en Madrid, la Federación Española de Alpinismo, siendo su primer presidente el Marqués de la Vega Inclán.

En 1927, L. Estasen, A. Oliveras, J. Rovira y J. Vila, realizan la primera nacional de la cresta Salenques, que solo había sido recorrida en dos ocasiones por Jean Arlaud. En 1929, Luis Estasen consigue las primeras absolutas de la cara norte del Perdiguero y la cara NO. de la Aguja de Perramó, así como la primera nacional de la cara sur del Cabrioules, con J.M. Guilera, J. Rovira y A. Oliveras.

En 1930, Luis Estasen con José Rovira, realiza la primera absoluta del corredor que llevará su nombre, en el Aneto. En Madrid, se publica la Real Orden del 30 de septiembre, por la que se dispone a la Pedriza de Manzanares el Real, como sitio natural de interés nacional. Dentro de la R.S.E.A.Peñalara, se crea este año, el primer Grupo de Alta Montaña, que será el núcleo de los mejores escaladores madrileños durante muchos años.

En 1932, se celebra en Chamonix (Francia), el IX Congreso Internacional de Alpinismo, al que acuden en representación española, los alpinistas Juan Díaz Duque y Arnaldo de España, fundándose en este Congreso la Unión Internacional de Asociaciones de Alpinismo (U.I.A.A.).

En 1933, los peñalaros Teógenes Díaz y Ángel Tresaco, realizan en el Pirineo, las primeras nacionales de las Crestas de Costerillou y del Diablo, y en la Sierra de Gredos, Teógenes Díaz y Ricardo Rubio la primera absoluta del Torreón de los Galayos.

En 1934, cambia la denominación de la Federación Española de Alpinismo, por la de Sociedad Española de Alpinismo, pasando a presidirla D. Julián Delgado Úbeda, y que al año siguiente la cambiaria por Unión de Sociedades Españolas de Alpinismo.

En 1935, los peñalaros Teógenes Díaz, Ángel Tresaco y José González Folliot, efectúan la primera nacional del Couloir de Gaube, teniendo que forzar una nueva salida por los Jumeaux. En Monserrat, se produce un acontecimiento al conseguirse escalar la más impresionante de sus agujas, el Cavall Bernat, por Balaguer, Boix y Costa.

En 1936, José Costa, realiza ante los incrédulos de la ascensión al Cavall Bernat, la escalada en solitario. Era el mes de marzo, y un poco más tarde llegaría la guerra civil en España, obligando a un paréntesis hasta su finalización, y que por causa de la guerra mundial, este paréntesis se amplía al Pirineo hasta 1945. En 1939, se constituye la Federación Española de Montañismo y Esquí, cuya presidencia ostenta durante un año D. Eloy González Simeón, sucediéndole en 1940, el comandante Blond.

En 1941, la Federación Española de Montañismo y Esquí se desdobla en dos Federaciones independientes, siendo nombrado presidente en la de Montaña, D.Julián Delgado Úbeda, y en la de Esquí, D. Joaquín Martínez Nacarino.

Este mismo año, Carmen Romeu, José Pique y Ernesto Mallafré, realizan la primera nacional de la cara norte de Monte Perdido. Este último junto a J. Codina y A. Marcet, fundan el Grupo Especial de Escalada, en el seno del Centro Excursionista de Gracia, en Barcelona.

En 1942, se puede decir que comienza la escalada en los Mallos de Riglos, aunque la primera escalada con éxito, la hicieron en 1935, Jean Arlaud, Jean Grelier y Piero Ghiglione, alcanzando la Punta Buzón del Mallo Firé, así pues, es este año con la escalada de Bou, Blasi y Mallafré, a la punta más alta del Mallo Firé, la Punta Mallafré, el día 17 de agosto, cuando empiezan las grandes conquistas.

En 1944, es vencida por primera vez la cara sur de Peña Santa de Castilla, en los Picos de Europa, por Baldomero Sol y Valeriano Ruiz. En 1946, en los Mallos de Riglos, los catalanes F. Peyre, J. Panyella y A. Murguía, consiguen el día 20 de abril, la primera ascensión absoluta del Mallo Pisón. Este año se trazan vías de dificultad en el Pedraforca, como la Grallera directa, la Faus- añellas y la María Antonia-Faus. Siendo este último, Agustín Faus, junto a M. Clúa y Ramón Somoza, los que abren un importante itinerario, al año siguiente, en la cara norte de la Aguja de Perramó, en el Pirineo.

En 1947, la cordada madrileña formada por Florencio Fuentes, José González Folliot y A.

Rojas, abren un itinerario directo en la cara sur de Peña Santa de Castilla, en los Picos de Europa.

En 1948, en la Sierra de Gredos, la cordada formada por Antonio Moreno y Ramón Somoza, efectúan la primera invernal del Torreón de los Galayos, y de Risco Moreno.

En 1949, la Federación Española de Montañismo inaugura el refugio “Luis Estasen”, en el edraforca, y el refugio del Valle de Estós, en el Pirineo, ampliando, además, el refugio de Góriz en el Monte Perdido. Así mismo, la Sdad. Peñalara, inaugura otro refugio, el “Antonio Victory”, en los Galayos, Sierra de Gredos. Este año se crea en la Federación Española de Montañismo, el Grupo Nacional de Alta Montaña, con la idea de recoger en su seno a los principales alpinistas españoles, y que luego en 1960, cambiaria su denominación por la de Grupo de Alta Montaña Español (G.A.M.E.).

En 1951, se realiza la primera invernal de las crestas del Diablo (sur-norte), por A. Moreno, F. Fuentes y M. Arrazola. A partir de este año se harán muchas y grandes invernales, es la moda.

En 1952, A. Faus y A. Romero, hacen la primera invernal de la cresta Salenques.

En el mes de marzo de 1953, el Consejo Directivo de la F.E.M., para promover más eficazmente la enseñanza del montañismo, crea la Escuela Nacional de Alta Montaña (E.N.A.M.), que actualmente a pasado a denominarse Escuela Española de Alta Montaña (E.E.A.M.).

En 1954, los universitarios granadinos Francisco Juan y Garrido Meyer, efectúan la primera integral en invierno de Sierra Nevada, y en los Picos de Europa, la primera travesía invernal con esquís del Macizo Central (sur-norte), es realizada por los hermanos Macedo. En Junio de este año, y gracias a la labor de Teógenes Díaz, es inaugurado el refugio de Urriello, al pie del Naranjo de Bulnes.

A partir de ahora, en la segunda mitad de los años cincuenta y en los años sesenta, se produce el gran despegue de la escalada de dificultad en España, con realizaciones de gran envergadura que han dejado huella para las generaciones de los años setenta, y que fueron el punto de mira de la revolución de los ochenta.

Así en 1957, Bescos, Montaner y Rabadá, efectúan la primera ascensión española del Tozal de Mallo, en el Pirineo, que había sido escalado por primera vez, dos meses antes, por un grupo francés. También este año, se vence la cara oeste de la Aguja Negra, en los Galayos, por Francisco Brasas, Salvador Rivas y Pedro Acuña.

En 1958, se hace la primera ascensión española de la cara norte del Pitón Carré, en el Pirineo, por J.J. Díaz y R. Montaner. En los Picos de Europa, Ángel Landa y Pedro Udaondo, ascienden la Canal del Pájaro Negro, en Peña Santa de Castilla, y una semana más tarde, en compañía de José María Regil, la cara sur de los Horcados Rojos.

En 1961, los aragoneses Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, escalan por primera vez, la pared del Gallinero, en el Circo de Cotatuero.

En 1962, es designado Presidente de la F.E.M., D. Félix Méndez Torres, el cuál había dirigido, el año anterior, la Expedición Española a los Andes del Perú. En este año, se conquista la cara oeste del Naranjo de Bulnes, por Alberto Rabadá y Ernesto Navarro, siendo un gran éxito en su época.

En 1966, la cordada formada por José Manuel Anglada y Juan Cerdá, abren el Espolón sudeste de la pared del Gallinero.

En 1968, Gerardo Blázquez y Rafael de Miguel, abren una vía en la cara oeste de la Torre Amezúa, en los Galayos, que será por su dificultad objetivo de muchos escaladores madrileños.

Y para terminar con estas muestras de la evolución de la escalada de dificultad durante estos años, añadir que en 1969, la cordada formada por Gervasio Lastra y Ezequiel Conde, realizaron tres escaladas que se convertirían en clásicas de los Picos de Europa.

El 4 y 5 de Junio, abren la Arista del Jiso, y en los dos días siguientes, la cara sur del Valdecoro, esta vez junto a Enrique Muñiz y Miguel Ángel Herreros. Más tarde, en agosto, realizan la primera ascensión de Peña Remoña por su difícil cara este.

En 1971, es nombrado nuevo Presidente de la F.E.M., D. José Antonio Odriozola Calvo, sucediéndole en 1981, mediante elecciones democráticas, D. Fernando Muñoz Guerra, el cuál al fallecer en 1991, aún como Presidente, deja en el cargo al Vicepresidente D. Jordi Pons Sanginés hasta 1992 en que es elegido el actual Presidente de la F.E.M., D. Joan Garrigós, bajo cuyo mandato se cambia la denominación de la Federación Española de Montañismo por la actual de Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (F.E.D.M.E.).

11.3.- Españoles en el mundo

En cuanto a las realizaciones españolas fuera de nuestras fronteras, se puede decir que comienza en los años cincuenta, así tenemos, que las clásicas de los Alpes se realizan en estos años, pasando durante los sesenta, a escalar itinerarios cada vez más difíciles, hasta llegar en los 70 a conquistar las grandes paredes alpinas, y en algunos casos a abrir nuevos itinerarios.

En lo relativo a las Expediciones, tenemos que la primera expedición extraeuropea oficial que se realiza es, en 1960, al Oriente Medio, por el Club Montañés Barcelonés, conquistando el Demavend (5.671 m.); al año siguiente por parte de la F.E.M., se organiza una Expedición a los Andes del Perú, en la que participaron montañeros de varias regiones, conquistándose el Huascarán (6.654 m.) por un nuevo y muy difícil itinerario, la Arista NO. ahora llamada de los españoles, y resultando todo un éxito por la gran cantidad de cumbres vírgenes que se ascendieron en diferentes macizos andinos, aunque se produjera al final de la expedición la muerte de uno de sus miembros, Pedro

Acuña.

Luego, durante los siguientes años hasta 1969 aprox., se realizan dos o tres expediciones anuales, no siendo ninguna de ellas al Himalaya, y ostentando durante este tiempo la máxima altura del montañismo español, el ACONCAGUA (6.959 m.), en los Andes.

En 1969, el Club Montañés Barcelonés, realiza la Expedición Barcelona al Hindu-Kush, dirigida por J. Manuel Anglada, que conquista el ISTOR-O-NAL (7.398 m.), siendo el nuevo récord de altura para nuestro país, hasta que en 1973, la Expedición Española al Hindu-Kush, del Centro Excursionista de la Comarca del Bagés (Manresa), dirigida por José María Monfort, conquista el TIRICH MIR (7.707 m.).

Al año siguiente en 1974, J. Manuel Anglada, Jordi Pons y Emili Civis, conquistan el primer 8.000 español, el ANNAPURNA ESTE (8.020 m.), siendo además primera absoluta, en el transcurso de la Expedición Española al Annapurna, organizada por el Club Montañés Barcelonés.

Durante toda la década de los 70, se realizan numerosas expediciones, siendo revelador el dato siguiente: de 1969 a 1974, salen una media de 8 expediciones al año, y de 1975 a 1979, lo hacen una media de 26 expediciones, incrementándose este número a partir de 1980, a una media de 50 expediciones anuales aprox., hasta 1990.

En 1975, la Expedición Manaslu, de la sección castellana del G.A.M.E., asciende el segundo ocho mil español, el MANASLU (8.163 m.), aunque el récord de altura duraría poco tiempo, pues en 1976, la Expedición Española al Himalaya, organizada por el Centro Excursionista de la Comarca del Bagés (Manresa), conquistaría el MAKALU (8.463 m.), y se convertiría en la cota de referencia hasta la ascensión en 1980, por la Expedición Vasca al Everest, de la máxima altura de la Tierra, el EVEREST (8.848 m.).

Desde entonces, todas las cumbres de ocho mil metros han sido alcanzadas por españoles, y además en varias ocasiones. De entre todos los alpinistas españoles en esta faceta del himalayismo hay que destacar a Juanito Oyarzábal, pues ha sido la sexta persona en alcanzar todas las cumbres de más de ocho mil metros y tienel récord actual de ocho miles ascendidos.

Autor: Ramón Muñoz.

Web: http://www.conmacuto.com.es/

Recordad que este manual os lo podéis descargarlo completo, en la Web del autor Ramón Muñoz. http://www.conmacuto.com.es/

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